"Polvo"
Quítate el cuero, después del tiempo ya no importa, la textura, si sabías, si podías..
La tierra, fecundadora, no distingue colores..
Que se sequen tus ojos, entre la visión y el alma existe solo un camino que los separa...
Frágil hilo de la inconciencia eterna...
Ekaterina Rojas Kolomiets
No más látigos...No más látigos,
las cadenas rotas besan el suelo,
el negro del pasado sucumbe
y ahora hay cielo para todos.
Una mano se extiende,
carga bondad,
y con dedos serenos
roza la tibieza del pueblo herido.
Libres corren los hijos del Sol,
ríos, pastos y horizontes les sonríen.
Queda en el viento
suspendido el rumor
y tomadas del pensamiento
danzan alegres las damas
de otras tierras.
Mi pesar,
extinto empieza a dormir,
los fósiles de abyección nadan,
inofensivos en las aguas
de la memoria.
Un día de tantos...
Un día de tantos,
el crepúsculo será pequeño
y juntos cabremos
por la misma puerta.
Una música tenue
aliviará los cobijos ausentes,
y de mansedumbre
quedarán cubiertos
años de sangre en el mar,
siglos de fronteras inciertas
y milenios de distancias inventadas.
El mismo corazón,
solidario y ardiente,
correrá por la hoguera
y atrás dejaremos banderas.
Desnudo mi pecho
y calmo el mundo
nos fundiremos en fosas
los otros con los yo.
Que no sienta hambre
tu alma,
ni frío tu verdad,
que distinto sólo
es nuestro sentir
e igual será siempre
nuestro suelo.
Javier Cortés
"Rostros encadenados"
Desde que anclaron la isla,
se han robado todo,
todo lo que no había que robarse
y lo que estaba hacendado.
Desde aquel día,
las manos del moreno pintado
despiden olores a mecates amarrados,
a frutos importados del infierno,
de los confines oscuros,
traídos por seres repugnantes,
llenos de joyas con fragancias de zurullo.
No tienen morada,
se les cae el rostro encadenado,
se les pierden sus verdes hojarascas,
aquellas lámparas que adornaban el rito solar,
todo se desangra frente a cada llegada de buques infernales,
deudores y héroes del presente.
Nairi-Awari y Tayni ya no viven,
aquellos semblantes oscuros, llenos de colores,
derraman cuerpos, pierden fuerzas,
caminan con bolas de metal, azotados por carroñeros,
se pierden entre la espesura,
llenos de tribulaciones nefastas, con las uñas hasta el cuello,
le dicen adiós a su pueblo y se esfuman entre el duelo,
heridos en su tierra por ladrones blancos,
con olor retrograda.
Sebas BéZéta
" El fuego en las noches, compañero de los mortales
almas vuelan por el reflejo de sus inquietudes, que
les depara lo impuesto.
Escenas nuevas y que se tornaron repetitivas, violaciones
castigo y muerte fueron tomando costumbre frente a sus miradas.
Flechas y demás armas doblegadas frente a la conquista, mueren sus
costumbres, se ha desvanecido el pasado.
Avanzan y avanzan de sus manos brota la avaricia y sin piedad se agita
el paladar del viento que deja atrás tortura y miseria, dias impregnados
en las retinas del sobreviviente, dioses que ignoraron el auxilio que
salpica cada rama de los arboles, pasado oscuro, pasado que sigue
siendo extrañamente celebrado".

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